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Libros animados
05/03/2005
ABC
Los libros «pop-up» o animados son los mejores aliados para «vivir» una historia. Las figuras de papel que se accionan al abrir sus páginas introducen al lector en un mundo imaginario en el que todo puede ocurrir...
Texto: Mabel Amado Foto: Sofía Menéndez
MADRID. «Un molinero dejó como herencia a sus tres hijos su molino, su burro y su gato. El reparto fue bien simple y no se necesitó llamar ni al abogado ni al notario, pues habrían consumido el pobre patrimonio. El mayor recibió el molino, el segundo se quedó con el burro y al menor le tocó sólo el gato...».
con este retazo del clásico infantil «El gato con botas», niños y mayores pueden recrear con su imaginación la ambientación, los bigotes del animal e, incluso, su extraordinario calzado. Si la historia se transmite oralmente, el mundo de la ilusión juega una importante baza, pero si el libro posee ilustraciones, parte del trabajo ya está hecho. Sin embargo, la literatura infantil aún puede dar un paso más y ofrecer a los encandilados niños unos relieves mágicos. Personajes que parecen salir disparados del cuento se cimbrean con el aire que produce el paso de las páginas, mientras en los oídos se sucede una historia fantástica. Son los libros «pop-up» o animados, elaborados con cómplejas figuras de papel que, al abrirse o accionarse, producen el relieve y movimiento de las ilustraciones.
Espacio experimental
Para crear la ilusión de hacer «vivir el papel», la consejería de
Cultura y Deportes de la comunidad ha organizado la exposición
interactiva «Libros Pop¬Up: vida en movimiento», concebida como un
espacio experimental, en esta exposición el público tiene la
oportunidad de manipular estructuras gigantes y participar en talleres
para conocer los secretos de la creación de los libros animados.
Tablas de madera móviles
Las técnicas para provocar el movimiento o el relieve son muy variadas, y así lo podemos apreciar en el primer apartado de esta singular muéstra. Desde las primitivas tablas de madera móviles a los más actuales libros educativos tridimensionales de técnica mixta, la muestra repasa los libros-muñeco de papel, de carrusel, con figuras troqueladas y alzadas, desplegables de figuras con salto hacia arriba o hacia adelante y los libros-teatro. Continuamos el recorrido con un espacio dedicado a los diez mejores diseñadores de estos libros, de los que se exponen primeras ediciones. Así, podemos admirar, entre otros, «Pinocho», de Harold Lentz (1932); «Las mil y una noches», de Louis Giraud (1930); (<Cristóbal Colón», de y. Kubasta (años sesenta); «Caperucita Roja», de Patricia Turner (1947); «The rider», de L. Meggendorfer (1884); «Joily Companions», de Raphael Tuck (1896), y «Wild Animal», de Ernest Nister (1897).
El último apartado expone cuatro versiones del clásico «El gato con botas» realizadas por grandes maestros del pop-up. Mientras Harold Lentz muestra el gato más violento, con una porra en la mano, Kubasta dibuja un pícaro gato de la calle. Nada que ver con el animal barroco e inteligente de Nicolas Bayley o el enmascarado y simulador de Julian Wehr.

