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La Huella del Ojo

Un recorrido por la Historia del Arte descubriendo los secretos de los artistas para plasmar la realidad tridimensional en dos dimensiones.

El origen de la pintura se pierde en el tiempo. Pudo tener lugar cuando alguien recorrió el fondo de una caverna iluminando sus irregularidades con una antorcha y reconociendo en las sombras las formas de la naturaleza.

En Grecia, cuando el hombre comenzó a pensar, se planteó en qué consiste representar las cosas y como se consigue. Fue en el Renacimiento cuando se desarrolló la tecnología necesaria para crear una ilusión convincente del mundo.

En “La Huella del Ojo” hacemos un recorrido por la historia del arte descubriendo sus secretos. Pintar o dibujar son algo más que habilidades manuales. Los artistas han recurrido a máquinas-herramienta para solucionar las dificultades de la representación.

Leonardo empleó un cristal para estudiar la profundidad del espacio. Vermeer recurrió a un antecedente de nuestra cámara fotográfica para analizar los colores y Velázquez pudo usar algún artefacto para interpretar la sensación de movimiento en los objetos. Todas estas experiencias llevaron finalmente a la fotografía y han llegado hasta hoy traducidas en imagen digital.