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La Codorniz de Enrique Herreros

La Codorniz de Enrique Herreros

11/04/2008
Radio Ejido

Mañana quedará abierta al público la exposición ‘La Codorniz de Enrique Herreros’, en la que se recogen las portadas-collage que Quique Herreros realizó para la revista La Codorniz. En ella se muestra el sorprendente trabajo gráfico que este polifacético artista realizó para el semanario La Codorniz.

El espacio de la muestra está dividido en tres áreas: la parte central, que conforma el núcleo de la exposición, corresponde a la Antología de las portadas-collages de Herreros. De temática variada, en ellas se abordan distintos aspectos: desde la suave crítica costumbrista o la exaltación de la feminidad hasta la visión hermética de un mundo incierto. En torno a los collages, separados por su diferente propósito, se organiza el espacio de acuerdo a los distintos contenidos.   

El diseño de la exposición pretende sumergirnos en la propia identidad de la revista La Codorniz jugando con los colores que Herreros aplicaba a sus trabajos: el blanco, el rojo anaranjado, el fucsia, el gris y el negro.   

El universo de personajes y situaciones herrerianos sale de las propias portadas para adueñarse del ambiente. Detalles ampliados de las ilustraciones nos espían desde los muros, creando una atmósfera surrealista, magnética y sugerente.

La exposición consigue dar marcha atrás al reloj y atraparnos en una realidad mágica en este particular homenaje de Enrique Herreros a las vanguardias que, a pesar de sus más de sesenta años, no ha perdido un ápice de modernidad.

Enrique Herreros fue sin duda el más prolífico y asiduo colaborador de cuantos dibujantes gráficos intervinieron en los casi cuarenta años de vida del semanario humorístico La Codorniz. Para esta revista Herreros realizó más de setecientas portadas, desde el número tres de 1941, al anuncio de la primera desaparición oficial de la revista en 1977. De 1945 datan las primeras portadas en las que Herreros emprende una serie de fotomontajes, collage y dibujos de técnica mixta que suponían una auténtica ruptura y revolución con la línea llevada a cabo hasta ese momento. Las nuevas portadas iban a ser una excepción, pero también la manifestación personal y creativa de un artista dispuesto a dar su visión del mundo y de la realidad y su contenido.  Al mismo tiempo, hay un gran desarrollo de la preocupación estética y artística. Herreros como dibujante sintetiza, en innovadora propuesta, los grandes movimientos vanguardistas que ya se habían implantado con fuerza en Europa: la denuncia expresionista, la negación dadaísta, el sueño y la evasión del surrealismo.

 En sus trabajos, Herreros demuestra tener un conocimiento muy exacto de  estas raíces, pero consigue tener un estilo propio al sintetizar las propuestas de la vanguardia europea con una visión muy española heredada de Goya y de maestros como Gutiérrez Solana, introduciendo también su profunda vena de humorista aliado del absurdo. La exposición recoge, después de una cuidada selección, una antología representativa de estas portadas que revolucionaron el concepto gráfico de humor en España. Para una mayor comprensión de todo ello hemos dividido la exposición en siete unidades temáticas.

Portadas con fuerte significado simbólico, que comunican una visión desesperanzada y ácida donde no faltan los detalles de humor sutil y tiernamente compasivo. El hecho de una Europa enfrentada, a través de la guerra civil española y la segunda guerra mundial, a un holocausto sin precedente hasta entonces conocido, se hace evidente en el mensaje de Enrique Herreros que busca siempre el mayor impacto visual para trasmitir sus emociones teñidas de escepticismo.

Estas portadas tienen a la mujer como tema central de muchos de los fotomontajes de Enrique Herreros. La imagen femenina es tratada como elemento liberador de la atmósfera opresiva. Las mujeres de Herreros son dueñas de sí mismas, independientes, siempre enigmáticas frente a lo masculino que, en ocasiones, queda reducido a ser simplemente un objeto pasivo o trasformado en una vulgar mirada.

Portadas de un humor hermético,  con hallazgos visuales de gran ingenio y eficacia. Realizadas con un gran sentido de la composición  que inciden sobre temas variados: costumbres, justicia, educación, etc., y que expresan con gran eficacia la visión crítica de su autor hacia determinados comportamientos y sus intuiciones acerca de un futuro muy comprometido y amargo para la humanidad.

Fotomontajes donde prima el misterio y la interpretación psicológica. Son en su mayoría retratos collage que sorprenden por la sensación de desasosiego y amenaza que producen en el ánimo del observador. El espejo fiel de un mundo oscuro lleno de sombras amenazantes donde la creatividad y genio artístico del autor consigue crear estados de ánimo perturbadores.

Enrique Herreros realizó a lo largo de su vida profesional muchas ilustraciones para las más importantes colecciones de libros de humor españolas como el “Club de la Sonrisa” o la Editorial Planeta, donde mostraba sus famosos “monos” tan inconfundibles que crearon el llamado “estilo Herreros”. La exposición estaría incompleta sin una pequeña selección de estos libros, reducido al ámbito de sus amigos, en especial Álvaro de La Iglesia, al que Herreros ilustró la mayoría de sus libros.

Excepto los textos plenos de humor absurdo que acompañaban a sus dibujos, en el campo de la literatura cómica, Enrique Herreros sólo nos dejó un pequeño libro titulado ¿Quiere usted aprender a torear en quince días?, todo un tratado de ironía y parodia que no podía faltar en esta exposición. También era esencial mostrar las ilustraciones de su versión humorística de Don Quijote, publicado por la Editora Nacional. Y, cómo no, tras paciente búsqueda, el hallazgo de sus primeros dibujos humorísticos, así como la primera portada de humor realizada por Herreros, todo ello en el semanario Buen Humor en plena década de los años veinte.
 
Enrique Herreros forma parte de la llamada “La Otra Generación del Veintisiete”, grupo de humoristas que allá por la década de los veinte revolucionaría el concepto de lo cómico en España con la introducción de un humor absurdo e ilógico, que sería plenamente aceptado por el público mayoritario con la llegada de La Codorniz a principios de los cuarenta. El grupo encabezado por el adelantado Ramón Gómez de la Serna, lo formarían Miguel Mihura, Edgar Neville, Tono, Enrique Jardiel Poncela y José López Rubio. Todos excepto el último, convergerían en La Codorniz. Los inventores del nuevo humor lograrían con el paso del tiempo ser reconocidos nacional e internacionalmente como una de las generaciones más creativas y lúcidas del humor español en toda su larga historia.
 

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