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La Codorniz de Enrique Herreros

Con humor

24/01/2004
Blanco y Negro Cultural ABC

La Codorniz de Enrique Herreros

Salas de la Biblioteca Regional de Madrid.
C/ Ramírez de Prado, 3. Comisario: J. L.
Rodríguez de la Flor. Hasta el ide febrero

Vista en su conjunto, esta antología de portadas publicadas por La Codorniz entre 1945 y 1958 causa sorpresa. Todas las obras comparten la firma de Enrique Herreros y el hecho de estar realizadas mediante las técnicas del collage y/o el fotomontaje. Son imágenes anzuelo para el lector, pero si llaman la atención por su frescura y su saludable intención subversiva, lo que resulta realmente sorprendente es que una revista de humor, aunque fuera la «más audaz para el lector más inteligente», como rezaba su lema, utilizara tan persistentemente para sus portadas una fórmula tan insólita en la Prensa de la época. Y, más aún, que estuvieran realizadas bajo unos parámetros en los que, sin perder su esencial sentido humorístico, incluyeran referencias a motivos y atmósferas de las vanguardias históricas. El resultado debió provocar el estupor de los censores en más de una ocasión. Y, de hecho, hubo veces en que Herreros les coló un gol por la escuadra y bastantes en las que vetaron la publicación de alguna imagen por haber vislumbrado en ella la sombra de un fantasma disolvente.
Hay, por ejemplo, salvando las distancias de confección y concepción, trabajos que evocan los mundos geométricos y las pasiones constructivistas de Rodchenko; otros que están en la senda combativa del gran John Heartfield —algo en el militar con cuello de muelle de una portada de Herreros nos lleva al Hitler radiografiado por el dadaísta alemán—; otros que reflejan el estremecimiento surrealista de los reciclajes de imágenes decimonónicas firmados por Max Ernst, y alguno (!La Libertad, en reparación!) que comparte Con humor —e incluso anticipa— la carga crítica de Fata Morgana de Josep Renau, de quien por cierto fue amigo Herreros.
Sorprende una vez más este irrepetible Herreros de imaginación y vocación multidisciplinares, vinculado a las más interesantes etapas de La Codorniz, para la que realizó innumerables dibujos y portadas. Las de la exposición pertenecen a la etapa en que la revista fue dirigida por Alvaro de la Iglesia. El primoroso montaje de esta muestra tan sucinta como sabrosa sitúa a Herreros en la órbita de la denominada «otra generación del 27» y traza al tiempo una ajustada panorámica de la evolución de la prensa de humor en los siglos XIX y XX.

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