La colección de obra gráfica de la Abadía de Montserrat es el espejo de
un país cada vez más rico en artistas que descubrieron y adoptaron
nuevos lenguajes y técnicas. Se reflejan en ella el arte de la
modernidad y de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX hasta hoy.
Empieza la colección con la superación del ambiente cerrado de
postguerra, cuando los artistas del exilio (Picasso y Miró) empezaron a
gozar de la fama que ya tenían en el extranjero. Les sigue una
generación que conoció una tímida apertura y que generó nuevos
talleres, editores y galerías de arte. En este contexto, artistas como
Ràfols Casamada, Guinovart, Hernández Pijuan, enriquecieron y ampliaron
su visión con la de otros artistas foráneos, como Hartung o Dubuffet.
Con la llegada de la democracia, el grabado ensanchó su esfera de
influencia y enriqueció su lenguaje con nuevas técnicas y formatos.
Atravesando generaciones y estilos, nos encontramos con una gran diversidad de obras con calidades propias como el pouchoir de Gontxarova, las obras de Geiger y Max Ernst, los retratos de Subirachs, y las figuras de Guayasamín y Condé. Destacan la impresión en papel collage de Canogar, el paisaje de Joan Barbarà que surge de la abstracción y la mezcla de técnicas de Forteza, Riera i Aragó y Rosa Vives.
Se integran además en la colección los carteles de artistas, como Chillida, Frederic Amat y Perejaume.
Tristan Barbarà
Comisario de la exposición
Atravesando generaciones y estilos, nos encontramos con una gran diversidad de obras con calidades propias como el pouchoir de Gontxarova, las obras de Geiger y Max Ernst, los retratos de Subirachs, y las figuras de Guayasamín y Condé. Destacan la impresión en papel collage de Canogar, el paisaje de Joan Barbarà que surge de la abstracción y la mezcla de técnicas de Forteza, Riera i Aragó y Rosa Vives.
Se integran además en la colección los carteles de artistas, como Chillida, Frederic Amat y Perejaume.
Tristan Barbarà
Comisario de la exposición

