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Alois Beer: Un viaje en 3D por la España de 1900

La fotografía de Alois Beer propone un viaje en 3 dimensiones por la España de 1900

24/04/2007
Diario de Valladolid

Los fotógrafos tomaron a comienzos del siglo XX el testigo de los viajeros románticos de la anterior centuria. Eran otros tiempos y los viajes ya no tenían que ilustrarse con dibujos. El apunte del natural dió paso a la fotografía y esta se había instalado en la moda de las tres dimensiones. Entre los nuevos curiosos llegados de otros países para encontrarse con la realidad española figura Alois Beer. Su recorrido por España en 1906 dió lugar a una extensa serie de 700 instantaneas cuyas placas se conservan en el Instituto Histórico Austriaco. Una selección de ellas se exhiben en la Casa Revilla hasta el 14 de mayo con un apartado especial dedicado a Valladolid.
La imagen estereográfica se conocía desde el siglo XVIII, pero a comienzos del XX los artilugios para ver fotografías en tres dimensiones se habían convertido en parte del mobiliario de cada casa acomodada, algunos de considerables dimensiones, otros de mano y mas accesibles.La exposicion muestra diferentes modelos y convierte toda la Sala Revilla en un gran estereoscópio para ver en 3D una selección de estampas además de las fotos  tradicionales que cuelgan de las paredes.
 Un Valladolid sorprendente a los ojos actuales queda reflejado gracias al objetivo de este fotógrafo de la Marína de Austria, su país de adopción (habia nacído en Hungría) Beer se rindió ante el embrujo de la Alhambra granadina y la Mezquita cordobesa pero llegó tambien a Castilla y dejó imágenes hoy sorprendentes de Sevilla, Segovia, Zamora, Salamanca y Burgos, además de las vallisoletanas.
Basta con mirar a través de las lentes instaladas en grandes paneles explicativos para volver al pasado de la plaza de la Universidad o ver, también en tres dimensiones, la torre de la Catedral cuando todavía no estaba rematada por la el Sagrado Corazón. La mirada de Alois Beer es la de un extranjero que llega por primera vez a la ciudad no conoce el sitio y tiene que orientarse, explicó ayer el comisario principal de la exposición, Karl Friedrich Rudolpf. “No buscó motivos originales, se orientó hacia los motivos que un extranjero puede conocer de antemano”,
San Pablo, el Colegio de San Gregorio, la Casa del Sol, la iglesia de las Angustias, la Antigua con andamios en el tejado de su torre, una desconocida Casa de Colón, el Ayuntamiento  -tambien con obras en su fachada-, o San Benito -identificado  por Beer como Santo Domingo el Real- aparecen con un sabor de otros tiempos al que contribuyen en muchos casos las personas presentes en las imágenes.
El Instituto Histórico Austriaco conserva dieciocho placas del autor referentes a Valladolid que forman parte de “diario fotográfico” de Beer en España, pendiente no solo de los monumentos, sino de la vida cotidiana de los lugares como resaltó Karl Friedrich Rudolpf.
La vicecomisaria de la exposicion María de los Santos García Felguera, llamó la atención sobre otros aspectos reflejados como el trabajo de los fotógrafos en la época, con su laboratorio ambulante. Así se puede ver en un panel el carro de Laurent en el Patio de Palacio de Santa Cruz.
Miguel Ángel Mayo, de la empresa organizadora Expopup, destacó la intención de la muestra de proponer también “una reflexión sobre la idea de mirar más allá de la realidad”.

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