Prensa escrita
Los Piranesi de Montserrat
11/09/2009
Fundación Bancaja
Del 10/09/2009 al 08/11/2009
Sala de
Exposiciones Glorieta
Pza. Cronista Chabret, 6. Sótano , Sagunt
Bancaja y el Museo de Montserrat presentan en
Sagunto la obra de uno de los principales grabadores de la historia, Giovanni
Battista Piranesi. Los Piranesi de Montserrat protagonizará la oferta de la
Sala de Exposiciones Glorieta, desde el 10 de septiembre hasta el 8 de
noviembre de 2009.
- Visitas todos los
días de 18 a 21 horas (incluidos domingos y festivos).
- Visitas guiadas a
colectivos - Taller didáctico a colegios e institutos: Concertación de
cita previa en el tel. 96 266 42 21 · 627 46 29 67
La exposición está integrada por medio centenar de láminas de Giovanni Battista
Piranesi, de las series Vedute di Roma (1748-4778) y Le Antichità Romane
(1756). Este conjunto está acompañado de una decena de láminas de su hijo
Francesco, que aportan continuidad al estilo de Piranesi ya en el siglo XIX.
La mayoría de estos grabados fueron comprados en Roma por el Padre Bonaventura
Ubach a finales de la Primera Guerra Mundial. Esta colección está considerada
la más importante del Estado, junto a la de la Biblioteca Nacional de
Madrid y la de la Real Academia de San Carlos de Valencia.
Acompaña la exposición un audiovisual que permite ver, página a página, el
libro Il Campo Mazio dell’Antica Roma (1762), un tratado considerado esencial
para comprender la defensa que Piranesi hizo de Roma en un tiempo en que se
discutía su supremacía en la antigüedad
El artista
Giovanni Battista Piranesi nace el 4 de octubre de 1720 en Mogliano di Mestre,
localidad próxima a Venecia, ciudad que tendría una fuerza decisiva en su
destino. En Venecia conoce un género artístico ya consolidado: las vedutte o
vistas topográficas de la ciudad, un género que en aquel momento desarrollaban
Gaspar van Wittel, Luca Carlevaris y, sobre todo, Canaletto.
En 1740, viaja a Roma como dibujante, ciudad que era entonces la capital
intelectual de Europa, destino de formación de aquellos jóvenes que emprendían
el Gran Tour, y allí Piranesi descubrió la semilla de nuevas ideas. Estuvo en
la Ciudad Eterna tres años, pero cuando regresó, ya en 1745, se quedó en ella
el resto de su vida.
La obra
Piranesi grabó al aguafuerte los parajes y monumentos más conocidos de la
Ciudad Eterna, que servían de recuerdo a los primeros turistas procedentes del
norte de Europa, una primera aproximación a las postales actuales,
perfectamente fechadas y catalogadas, que recogen treinta años grabando vistas
de su ciudad de adopción. Vistas como la Isla Tiberina, el Coliseo, la pirámide
Cestia, el Campidoglio, o Vila Pamphili, entre otras, crearon un imaginario de
Roma y de su entorno difundiéndolo por toda Europa.
Por otra parte, Piranesi también reflejó vistas en la cuales la naturaleza y
vegetación ganan el protagonismo al lugar, como las cascadas de Tívolo, de agua
abundante y árboles que se recortan encima del cielo como los brazos de un
candelabro rococó o el templo de Minerva como una torre de Babel romántica, o
la galería de Vila Adriana que es una carcere de vegetación de una potencia
visual extraordinaria. Realizó su obra como si el grabado fuese pintura, con
una técnica de claroscuro que hasta entonces sólo Rembrandt había conseguido.
Por éste motivo Piranesi ha sido definido como “el Rembrandt de las ruinas”.
El ejemplar de Il Campo Marzio dell’ Antica Roma de la biblioteca del monasterio de Montserrat corresponde a la primera edición. Según indica la crónica del monasterio, su llegada a Montserrat debió de producirse el 7 de diciembre de 1918, junto con otros libros procedentes de Roma, donde el Padre Bonaventura Ubach lo adquirió a algún librero o anticuario.
Con inteligencia Piranesi enlaza su obra con la tradición de los tratados de la Antigüedad. Exalta la magnificencia de Roma mediante la planimetría de la ciudad, cuya metamorfosis explica su propia historia.

